CLEVELAND -- Se adaptó a los abucheos; sonrió ante los cánticos burlones; digirió toda la negatividad que pudo tener Cleveland.
LeBron James no se desconcertó con nada. Trajo su talento de vuelta a casa y recordó a todos _incluso a quienes lo repudian_ el por qué es extrañado. De regreso como villano a su estado natal y a la ciudad a la que desdeñó a mediados de año, James anotó 38 puntos_ 24 en una actuación virtuosa en el tercer período_ para guiar al Heat de Miami a un triunfo de 118-90 el jueves, convirtiendo el hostil recibimiento de vuelta a casa en otro momento vergonzoso para los Cavaliers. Al medio tiempo, James era quien se estaba divirtiendo. Para el cuarto período, miraba desde la banca mientras los aficionados de los Cavs salían al frío para un desilusionado regreso a sus viviendas. Esta no fue la venganza que le esperaron asestar durante cinco meses. James simplemente no lo permitiría. "Conozco esta cancha. He realizado muchos tiros en esta cancha", comentó el súper astro. Al igual que lo hizo tantas veces durante siete temporadas para los Cavaliers, el dos veces consecutivas Jugador Más Valioso de la liga hizo todo lo que quiso en la cancha. En el tercer cuarto acertó 10 de 12 tiros, encestó desde todos los ángulos y se mofó de la banca de Cleveland después de acertar desde la línea base un tiro que parecía imposible .

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